Los gastos de implementación de IA aumentaron un 50%

En un contexto donde según el MIT el 95 % de los pilotos de soluciones de IA generativa (GENAI) fallan, el concepto de Total Cost of Ownership (TCO) cobra relevancia como una forma simple de responder una pregunta básica: cuánto cuesta una tecnología no solo al comprarla o implementarla, sino a lo largo de toda su vida útil. 

 


El TCO de la Inteligencia Artificial (IA) va mucho más allá de licencias o desarrollos iniciales. Incluye gastos de infraestructura en la nube u on premise, consumo energético, entrenamiento y reentrenamiento de modelos, calidad y gobierno de datos, ciberseguridad, cumplimiento regulatorio y talento especializado para sostener la operación.

 “En IA, el error más común es mirar solo el costo de entrada y no el costo de permanencia. Cuando no se calcula bien el TCO, la tecnología deja de ser una ventaja y pasa a ser una carga operativa”, señala Julián Colombo, CEO de N5.

 

Uno de los principales factores que encarecen estos proyectos tecnológicos es la integración con los sistemas del negocio. Según la agencia de servicios de IA Hypestudio, esto puede aumentar entre un 30 % y un 50 % los costos. 

 

“Muchas empresas subestiman el peso que tienen los datos históricos y los sistemas existentes en el costo final”, explica Colombo. “Cuando la IA se monta como una capa desconectada, el TCO se dispara; cuando se integra al corazón del negocio, se optimiza”, sostiene.

 

La visión sobre los sistemas legados también está cambiando. Si durante años fueron considerados un obstáculo para la transformación digital, hoy comienzan a ser reconocidos como un activo estratégico. Desde la experiencia de N5, el avance de las herramientas de implementación permitió transformar lo que antes generaba fricción en una ventaja competitiva. Cuando las instituciones reutilizan y modernizan su infraestructura existente, logran reducir significativamente los costos de transformación frente a los proyectos de reemplazo total. En este contexto, la inteligencia artificial funciona como una capa de inteligencia que potencia las capacidades ya instaladas, en lugar de exigir reconstrucciones completas. 

 

“Reemplazar todo suele ser más caro que hacerlo inteligente”, afirma Colombo.

 

En esta línea, el directivo de la compañía reconocida por Microsoft en dos ocasiones reflexiona que la clave está en conectar lo que ya funciona con modelos que automaticen decisiones y mejoren la eficiencia, sin romper la operación.

 

Escalabilidad, regulación y sostenibilidad económica

Otro componente central del TCO es la capacidad de escalar sin que los costos crezcan de manera exponencial. En industrias reguladas, como el sistema financiero, cada nueva solución debe cumplir con estándares de trazabilidad, explicabilidad y auditoría, lo que impacta directamente en el costo operativo.

 

“Una IA que no es gobernable termina siendo inviable”, advierte Colombo. “La sostenibilidad económica depende de que la tecnología pueda crecer sin perder control”, concluye.

 

En un escenario donde la Inteligencia Artificial deja de ser experimental para convertirse en infraestructura crítica, el Total Cost of Ownership se consolida como el nuevo termómetro de madurez tecnológica. Más allá de la promesa, las empresas que ganen serán aquellas capaces de convertir innovación en eficiencia sostenible, con costos previsibles y alineados al negocio.

 

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