Columna escrita por Fernando Arrieta, Director Regional de G-CERTI Global Certification Durante años, la ciberseguridad vivió cómoda en un rincón: el área de sistemas. Era “un tema técnico”, una lista de controles, una compra de herramientas, un presupuesto que se discutía cuando sobraba aire. Ese modelo terminó. No porque lo diga la moda, sino porque la evidencia lo volvió indefendible: hoy un incidente digital no es un problema informático; es una interrupción operativa, un impacto financiero, una crisis reputacional y, en muchos casos, un hecho legal. La organización que todavía lo trata como “IT” no está siendo prudente. Está administrando el riesgo con una ilusión: que lo grave siempre le pasa a otro. Lo veo con claridad en auditorías y diagnósticos: la mayoría de las organizaciones no falla por falta de tecnología. Falla por falta de sistema. Falla porque no sabe qué información es crítica, dónde vive, quién la toca, cómo se controla, qué riesgos acepta y qué riesgos ...
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