El problema no es que carezcamos de inteligencia de amenazas. Es que carecemos del tipo adecuado de inteligencia: inteligencia que conecte lo que sucede dentro de nuestro entorno con lo que los atacantes planean fuera de él. Por eso importan dos tipos de inteligencia de amenazas: interna y externa. Cada una por separado cuenta parte de la historia. Juntas, aportan claridad. ¿Por qué la inteligencia de amenazas por sí sola no es suficiente? La mayoría de las organizaciones se suscriben a múltiples fuentes de amenazas. Estas llegan de todas direcciones, genéricas, fragmentadas y, a menudo, con retraso. En lugar de aclarar el riesgo, lo confunden. "Las organizaciones aún toman decisiones críticas basadas en datos de amenazas incompletos o poco refinados". — Gartner, La evolución de la inteligencia de amenazas es inteligencia unificada sobre riesgos cibernéticos, 2025 ¿El resultado? Más señales que nunca, pero menos capacidad para actuar antes que los atacantes. Los a...
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