El riesgo silencioso de las empresas: cuando el conocimiento se va con las personas

Cuando un líder de proyecto o un especialista decide irse, no solo se pierde talento; también se pierden procesos, aprendizajes y decisiones acumuladas durante años que muchas veces nunca fueron documentadas.


En muchas organizaciones el conocimiento crítico no está en los sistemas, está en la memoria de las personas. Cuando alguien se va, la empresa pierde no solo experiencia, sino también información estratégica que no siempre está disponible para el resto del equipo.


El problema no es menor. Según el Work Trend Index Microsoft, los trabajadores del conocimiento pasan en promedio el 57% de su tiempo laboral en comunicación —reuniones, correos y chats— y solo el 43% en trabajo productivo, una señal de cuánto tiempo se pierde intentando acceder a información o coordinar dentro de las organizaciones. En ese contexto, cada vez más empresas empiezan a implementar estrategias de gestión del conocimiento, como los mapas de conocimiento, para identificar dónde reside la experiencia técnica y estratégica dentro de sus equipos.


“Resguardar el conocimiento permite anticipar riesgos operativos, acelerar la integración de nuevos perfiles y mejorar la productividad, porque los equipos pueden identificar rápidamente quién tiene la experiencia necesaria para resolver un problema”, señala Héctor Ferraro, Director Backend & Cognitive en Snoop Consulting.


En Snoop Consulting este desafío comenzó a abordarse hace años. “Desde nuestros inicios fuimos una empresa distribuida, con equipos en La Plata, Buenos Aires, Chile y otras ciudades, lo que nos obligó a pensar cómo preservar y acceder al conocimiento interno. Mucho antes del auge de los modelos de lenguaje desarrollamos una herramienta de IA llamada Sknow: alguien hacía una pregunta en el chat y el sistema identifica automáticamente quién dentro de la organización tenía más probabilidades de conocer la respuesta”, agregan desde Snoop Consulting.


La tecnología empieza a jugar un rol clave en este proceso. Y hoy no es necesario desarrollar algo propio, ya que existen plataformas de gestión colaborativa como ClickUp que permiten integrar documentación, procesos y aprendizajes dentro del mismo flujo de trabajo donde se ejecutan los proyectos.


En un escenario donde las organizaciones operan con equipos cada vez más distribuidos y los cambios de roles son más frecuentes, preservar el conocimiento interno se vuelve una cuestión estratégica. Más que una práctica de orden interno, las empresas empiezan a entender que convertir el saber individual en un activo compartido es clave para sostener la productividad, escalar operaciones y mantener la continuidad del negocio.


“Cuando la documentación forma parte de la herramienta que el equipo usa todos los días, el conocimiento deja de ser un archivo olvidado y pasa a convertirse en una herramienta de consulta permanente. No alcanza solo con tener una buena documentación de procesos, la información debe estar disponible y fácilmente accesible”, concluyen desde Snoop Consulting.



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